 |
Los pisos se pintan fundamentalmente para proteger el sustrato que, no protegido, se deteriorará.
Dado que están sujetos a constante fricción, requieren acabados de alta calidad y resistencia al desgaste.
El pintado también promueve la limpieza, dado que las superficies selladas y lisas son mucho más fáciles de mantener.
Las superfices no-deslizantes aportan, además, seguridad en áreas donde las superficies muy lisas constituyen un peligro.
Los acabados permiten también renovar el aspecto y cambiar los colores. |